
El pasado jueves tuvimos la suerte de escuchar a Ars Atlántica con Marta Infante y Manuel Vilas en la catedral de Badajoz. Fue un concierto muy emotivo, precioso, crearon atmósferas muy sentidas y Manuel fue muy entusiasta cuando le pregunté si podría acercarme con las alumnas a ver el arpa. Nos estuvo explicando sobre su instrumento, réplica de un arpa construida en Barcelona en 1704 por Pere Elías y contestando las preguntas de las alumnas e incluso les dejó probarla.
Le hice una (mini) entrevista a Manuel. Me hubiera gustado preguntarle más cosas pero tenían que cerrar la catedral.
¿Cómo empezaste con el arpa barroca?
Yo de niño empecé estudiando piano. Piano moderno. Vivía en Santiago de Compostela y allí cantaba en un coro donde hacíamos algo de música antigua, me gustaba pero tampoco sabía muy bien y menos con el arpa. Fui a un curso en Daroca donde había conferencias sobre musicología. En este curso había varias materias, entre ellas el arpa antigua y fui de oyente. Al final iba más a la clase de arpa que a lo que tenía que ir hasta que la profesora, Nuria LLopis, me dijo «ya que vienes todos los días, ¿por qué no pruebas?». Probé y a partir de ahí empecé a estudiar con Nuria en Madrid, estuve 6 años yendo y a los cursos de Daroca, y ahí empezó todo. Fue un golpe de suerte, apareció el arpa, me quedé alucinado, me sorprendió el instrumento, el arpa de dos órdenes que es una cosa muy extraña y me fui metiendo en este mundo hasta que vi que me quería dedicar a ello.
Hay muchos arpistas barrocos que vienen del arpa clásica. Para ti fue diferente, ¿has encontrado alguna ventaja o inconveniente?
Yo no toco arpa moderna así que no sé, pero yo sí le encuentro ventajas. Al venir del teclado veo que es una ventaja porque la disposición del instrumento es muy parecida (durante el concierto explicó al público que el arpa de dos órdenes tiene una fila de cuerdas que es como las teclas blancas del piano y la otra fila es como las negras). Aparte, antiguamente todos los arpistas eran organistas o clavecinistas; todos, tanto los españoles como los italianos. Había ahí una simbiosis histórica entre esos dos instrumentos. Por otro lado, al no venir del arpa clásica no tuve que «desaprender» nada. Ellos (arpistas clásicos) sí me comentan que lo encuentran difícil ya que tienen que «olvidarse», en el arpa barroca hay otra tensión en las cuerdas, otras digitaciones, otra manera de hacer las escalas, etc.
Algún truco o cosa que hagas para prepararte para los conciertos
El trabajo duro hay que hacerlo en casa, después en el concierto hay que pensar en disfrutar y pasarlo bien que es a lo que vas, respirar, incluso aunque te sientas relajado, y distraer la mente de las preocupaciones pero sin perder de vista el concierto porque tampoco es bueno evadirse del todo. Y pensar en disfrutar, eso es lo esencial.
Agradezco a Manuel Vilas que haya querido colaborar con el blog,
¡Graciñas!

