Expectativas

Estaba dando un paseo con mi bici y he ido hasta uno de mis sitios favoritos: un embarcadero al final de la ciudad, un poco apartado.

Me he sentado a respirar, disfrutar de las vistas, llenarme de belleza, de sol, de alegrĆ­a, y al mirar al agua me ha decepcionado un poco ver todos los nenĆŗfares apelotonados. Se ve algo sucio y desordenado porque hay algunos que estĆ”n ya descomponiĆ©ndose, hay restos de polen, mosquitos… Y he pensado Ā«uff, esto no es tan poĆ©tico como parecĆ­aĀ».

Vaya, ¿resulta que la vida real no es poética? ”Para nada! Lo que ocurre es que estamos acostumbrados a la foto perfecta, a las vidas ideales de las películas, y eso hace que la realidad a veces nos parezca un poco mustia.

Es importante no perder nunca la realidad de vista, tener presente que lo real, lo auténtico, siempre tendrÔ alguna hoja muerta o algún mosquito pero eso no va a impedirnos disfrutar de la belleza del conjunto.

Os doy una pista: cuando digo mosquitos, hojas muertas, estoy hablando de «los temidos fallos» de los que hablÔis tras cada actuación.

¿Vosotros qué preferís? La foto perfecta trucada y maquillada o la foto real con todos sus mÔs y sus menos?

Cuando nos preparamos para una actuación hay que imaginarse cómo serÔ, trabajar la visualización. Por un lado, la visualización de la música en sí para entrenar la concentración y que seamos capaces de expresar todo lo que hemos aprendido con esa obra y todo lo que significa para nosotros esa música.

Por otro lado, igual de necesario es practicar la visualización de la actuación en sí: imaginarnos la sala, a nosotros mismos tocando, imaginarnos cómo saludaremos al público algo nerviosos, imaginarnos cómo irÔ la actuación: todos sabemos cuÔles son nuestros puntos débiles en una obra, ese pasaje que se nos resiste o un pedal que se nos olvida,y cuando imaginamos nuestra actuación hay que visualizar también esos pequeños incidentes que sin duda ocurrirÔn y visualizar cómo nos sobreponemos a ellos y seguimos adelante centrÔndonos en lo que tenemos que hacer a continuación y no quedarnos «rumiando» sobre ese incidente.

La gran mayoría de las veces nos enfrentamos a nuestros conciertos con esa imagen ideal y perfecta de la obra, impecable, libre de fallos 100%, ”Pero eso no es realista! Y al crear esas expectativas tan inalcanzables el resultado inevitable serÔ que por muy bonita que haya sido la música que tocamos, nunca estaremos satisfechos, y es muy frustrante no sentir satisfacción después de un gran esfuerzo como el que supone aprender e interpretar en público.

Creo que el camino a la felicidad pasa por aceptarnos y querernos como humanos imperfectos que somos.

Una frase que me ha hecho pensar (mucho).

Hace años escuché una cita atribuida al compositor Claude Debussy, cuya música yo amo profundamente, y lo cierto es que nunca he dejado de darle vueltas.

La mĆŗsica es lo que ocurre entre las notas.

Claude Debussy

Creo que esa frase puede significar muchas cosas. La mÔs literal, que las notas son un código que representa los sonidos, igual que, como vimos en el último artículo, las letras representan las palabras. Pero, ¿las letras representan la entonación, la intención? No del todo. Os pongo un ejemplo: «el niño caminaba por el bosque». Podemos leer esto como un hecho meramente informativo, o podemos darle una entonación que transmita ilusión, misterio, o incluso miedo. Eso mismo ocurre con las notas, un fa siempre serÔ un fa pero la conexión que tenga ese fa con la nota anterior y la siguiente, es lo que lo diferencia de cualquier otro fa. Debemos pensar en esa relación entre las notas para transmitir lo que queremos.

Un significado mÔs poético de esta frase es que las notas son algo físico, sonidos que tocamos y escuchamos, pero entre ellas hay todo un mundo de imaginación y de emociones que es intangible pero que es lo que da sentido a las notas. Las notas, sólo serían sonidos sueltos sin esa idea que hay detrÔs. Sin la interpretación.

Precisamente porque la interpretación no viene escrita ni en la partitura ni en ningún sitio, es algo muy personal. Hay una parte que viene dada por el propio compositor y el estilo en que esté escrita la pieza pero también hay una parte nuestra que serÔ única porque serÔ nuestra versión, lo que yo quiero contar o hacer sentir al público cuando toque esta obra.

Al principio puede costar un poco, ”Pero todo es empezar! Aquí tenéis una pequeña guía para empezar. Son algunas preguntas que os pueden ayudar a crear ideas

  1. A veces en el título ya podemos encontrar pistas sobre los sentimientos que quiere transmitir la persona que ha compuesto la obra. Por ejemplo, la Serenata melancólica de A. Hasselmans, si se titula melancólica, ”no creo que sea la alegría de la huerta!
  2. Si esta música fuera un color, ¿sería claro, oscuro, brillante, apagado? ¿Qué color sería?
  3. Al escuchar esa obra Āæpiensas en algĆŗn lugar concreto? ĀæEs un lugar en el que has estado o es inventado? ĀæEs un bosque, un castillo, un lago?
  4. ¿En qué estación del año colocarías esta canción? QuizÔ suene cÔlida y es algo que te apetecería escuchar en invierno mientras tomas un colacao. O quizÔ te recuerda a la fuerza del sol cuando estÔs en la playa.
  5. Al escucharla o tocarla, ¿te imaginas en otra época? ¿en cuÔl?
  6. ¿CuÔles de estos sentimientos te transmite?

7. ĀæEsta obra te recuerda a alguna otra que ya has tocado? ĀæA alguna pintura o libro?

Espero que estas preguntas os traigan mucha diversión y ya veréis como cuÔnto mÔs uséis la imaginación, mÔs lejos os llevarÔ.

Os dejo también el enlace a un artículo anterior sobre encontrar inspiración:https://vidadearpista.home.blog/2019/12/11/inspiracion/

Adivina: ĀæQuĆ© es algo que todos podemos hacer para tocar mejor y que ni siquiera necesitamos de un instrumento para practicarlo?

””La lectura!!

Yo toco mejor desde que empecé a ser profesora hace unos años, porque en todas las clases tengo que leer un montón de partituras. Así de sencillo. Sin trucos. Os voy a explicar por qué:

Igual que en diferentes idiomas se usan letras o caracteres para representar las palabras, el pentagrama también es un código que representa los sonidos.

En muchos idiomas se usa el alfabeto que nosotros conocemos, pero también hay otros muchos alfabetos o códigos diferentes

Imaginad si en el colegio os piden leer un texto pero tardÔis mucho tiempo en identificar cada letra que lo compone, y tardÔis todavía mÔs tiempo en daros cuenta de que esas letras van formando palabras. Seguramente después de haberlo leído con mucho esfuerzo, no habríais entendido la mitad de lo que dice el texto. Pues eso mismo ocurre con las notas musicales, debemos ser capaces de identificar cada nota rÔpidamente. Pero no sólo eso, lo mÔs importante para entender la música es relacionar unas notas con otras y SABER RECONOCER los diferentes patrones.

¿Qué son estos patrones? Sería exactamente igual que con las palabras. Si yo junto las letras a-b-u-e-l-o, me sale la palabra abuelo, y esta combinación de letras en ese orden siempre significarÔ esa persona tan especial de nuestra familia que nos quiere tanto. Abuelo Antonio, esta va por tí.

En el pentagrama encontraremos notas que forman acordes, intervalos, escalas, etc. Estos son patrones estÔndar que son comunes a toda la música occidental y aparecen en cualquier pieza musical.

Pero, hay algo que no ocurre en el lenguaje y sí tiene lugar en la música: en diferentes piezas aparecerÔn patrones o combinaciones de notas que el compositor habrÔ creado para esa pieza concreta y que se repetirÔn a lo largo de la misma, quizÔ trasladado a otras tonalidades, pero no aparecerÔn en ninguna otra canción. Estos patrones pueden ser también rítmicos. ¿No es genial? De hecho, parte de la magia de la música reside en que las posibilidades son infinitas. Como ejemplo, en la música moderna (pop, rock) hay millones de canciones que usan los mismos 4 acordes (”sólo 4!) y ninguna suena igual.

¿Cómo influye la lectura a la hora de tocar?

Todos los instrumentistas deben poder leer con fluidez (sin pararse, sin equivocaciones, respetando el ritmo, etc.). Ahora bien, nuestro instrumento es polifónico; polifonía significa que hay varias voces a la vez. En el arpa, como mínimo tendremos dos voces: una que tocamos con la mano derecha y otra con la izquierda, aunque, a menudo, estamos tocando varias notas a la vez con ambas manos por lo que suele haber mÔs de 2 voces.

AdemÔs, debido a que una voz es mÔs aguda y otra mÔs grave, cada una se lee en una clave distinta; ””es como estar leyendo en castellano y en inglés a la vez!! Y encima de conseguir descifrar los códigos de la clave de sol y de fa simultÔneamente, y en tiempo récord, le añadimos un triple axel mental y tenemos que enviar un montón de órdenes a nuestros dedos para poder tocar ese código que estamos descifrando.

Vamos, que después de esto, no creo que haya muchas cosas que se nos resistan. ”Tenemos un cerebro muy bien entrenado!

Como habéis visto, es necesario que nuestras habilidades de lectura estén muy bien desarrolladas, porque es la base sobre la que se va a sustentar todo lo demÔs. Tenemos que trabajar mucho esta parte para que no tengamos que dedicarle toda nuestra atención y podamos enfocarla a poner nuestras emociones en esos códigos del pentagrama.

Y ¿qué hay que hacer para leer mejor? Leer mucho, así, sin trucos otra vez. Os aconsejo ademÔs, leer el doble en clave de fa porque simpre la llevamos un poco a rastras.

Así que no esperéis como yo a ser profes para mejorar vuestra lectura, ””empezad hoy mismo!!

Audiciones en tiempos del covid (o cómo hacer un vĆ­deo)

Bueno, se va acercando el final del primer trimestre de la era covid (espero que sea una era pequeñita, así como de un año nada mÔs), y como no se pueden organizar audiciones con público en el conservatorio, la vamos a hacer online.

De todo lo malo siempre se puede sacar algo positivo, en este caso, que todos estÔis aprendiendo a manejar la tecnología, a grabaros y a exponeros al mundo a través de las redes. Yo también estoy aprendiendo, nunca tengo vídeos míos tocando, excepto los que graban familiares y amigos en algún concierto y este fin de semana he grabado este a modo de felicitación de Santa Cecilia.

Aquí van unos consejos que os pueden ayudar a preparar vuestras grabaciones para la audición trimestral:

1-Se necesita tiempo para grabar, habrÔ que hacer varias tomas, por lo que lo ideal serÔ tener las obras preparadas con bastante antelación para no tener que grabar en el último momento, ya que eso nos pondrÔ en una situación de estrés y es mÔs difícil que consigamos conectar con la música que estamos tocando si estamos pensando contrarreloj. AdemÔs, no es aconsejable repetir muchas veces seguidas una misma obra, primero, porque puede que forcemos nuestros músculos y acabemos doloridos y con los dedos llenos de ampollas. Segundo, porque de tanto repetir la música, acaba entrando en bucle en nuestra cabeza, cada vez nos resulta mÔs difícil mantener la concentración y empiezan a aparecer bloqueos y olvidos aquí y allÔ. Es mejor hacer un par de tomas cada día durante una semana, que grabar 27 veces en una tarde.

2-Preparad muy bien el equipo y todo el material para que no haya problemas tƩcnicos que estropeen cualquier toma que nos estuviera saliendo bien:

  • El arpa debe estar muy bien afinada. Revisad todas las cuerdas unos dĆ­as antes y si notĆ”is que alguna estĆ” a punto de romperse es mejor cambiarla ya porque va a tardar un par de dĆ­as en alcanzar el punto de afinación estable.
  • Es aconsejable poner una alfombra en el suelo si notĆ”is que los zapatos estĆ”n haciendo ruidos cuando movĆ©is los pies para cambiar algĆŗn pedal. (en suelos de madera suele pasar).
  • Si tocamos con partitura el atril debe estar colocado de manera que podamos ver bien, nos permita pasar la pĆ”gina con comodidad y que no sea el centro de la grabación, que no nos tape. Las partituras BIEN PEGADAS para que no se caigan pĆ”ginas en mitad de la grabación.
  • La luz: no queremos salir en tinieblas ni tener focos apuntando a nuestra cara que nos deslumbran al levantar la mirada. Aparte de que nos pueda impedir tocar cómodamente, la luz tiene un papel importante en la calidad visual del vĆ­deo.
  • Silencio. Muy importante buscar el mayor silencio posible para que la grabación no se vea interrumpida por golpes, carreras de gatos (en mi caso), o tu hermano que entra a contarte algo super interesante cuando te quedaban 5 compases para el final. Como todos grabamos en casa, no podemos tener unas condiciones óptimas como en un estudio de grabación pero podemos hacer todo lo posible para minimizar los ruidos: cerrar puertas y ventanas, avisar al resto de habitantes de la casa, poner un cartel en la puerta para que nadie entre, e incluso elegir la hora en la que todo estĆ© mĆ”s tranquilo.
  • La cĆ”mara/móvil. Siempre debe tener baterĆ­a, estar bien colocado para que no se mueva/caiga y antes de empezar a grabar debemos haber probado diferentes Ć”ngulos, con zoom, sin zoom, etc. para tener claro donde lo vamos a situar para grabar. Con el móvil hay que tener en cuenta que el micrófono estĆ” en el mismo sitio que la cĆ”mara y si lo pones muy cerca del arpa puede que la calidad del sonido no sea buena, hay que hacer pruebas antes.

3-Ahora toca prepararos vosotros:

  • Hay que ponerse guapo para las grabaciones. Guapo no significa con traje y corbata, os podĆ©is poner un sombrero, una flor en el pelo, vuestro vestido preferido…
  • Hay que armarse de paciencia y sobre todo, tener en mente que hay que intentar grabar la canción completa. Si mientras toco hay algo que no me ha gustado lo suficiente y paro para volver a empezar, !puede que no llegue nunca al final de la obra! Pase lo que pase debemos seguir adelante, y despuĆ©s entre todas las tomas que tengamos escogeremos la que mĆ”s nos guste. Se trata de disfrutar y tocar bonito, no de tener 3 fallos o ninguno. ĀæQuĆ© elegirĆ­ais vosotros: una grabación en la que ha habido algĆŗn fallo pero en la que habĆ©is tocado sintiendo la mĆŗsica y se nota que habĆ©is contado una historia con ella, o una con ningĆŗn fallo pero en la que falta ese sentimiento?
  • Hay que estar preparados para que la tecnologĆ­a nos juegue una mala pasada. Siempre ocurre que cuando te estaba saliendo genial la cĆ”mara se queda sin memoria, se va la luz, cualquier cosa. No te quedes pensando en esa grabación que Ā«podrĆ­a haber sido la mejorĀ», olvĆ­dala, no existe. CĆ©ntrate en grabar como si fuera la primera vez, no buscando que se parezca a aquella que desapareció.

Y por Ćŗltimo, y no menos divertido: !Hay que ponerse creativos! Cada mĆŗsica cuenta una historia, y con el vĆ­deo podemos intentar crear un ambiente que refleje esa mĆŗsica. Para un Nocturno podemos buscar un ambiente mĆ”s Ć­ntimo, y para una obra EspaƱola podemos poner flores rojas o una camisa de lunares, si tenemos la posibilidad de mover el arpa se puede buscar un lugar bonito, un Ć”rbol de fondo… El vĆ­deo que habĆ©is visto arriba estĆ” hecho con algo tan simple como un espumillón de navidad rosa que puse delante de la cĆ”mara. TambiĆ©n hay un montón de filtros en las aplicaciones para vĆ­deo, algunos son mĆ”s para hacer reĆ­r, pero hay otros que pueden aƱadir un toque elegante o hacer que el vĆ­deo parezca antiguo…

Con objetos comunes que todos tenemos en casa se pueden crear efectos chulos

Vais a ver lo bien que os lo vais a pasar, yo casi me lo he pasado mejor planeando cómo lo iba a grabar que haciéndolo.

Estoy deseando ver vuestros vídeos. La audición virtual serÔ el viernes 11 de diciembre así que debéis tener los vídeos preparados la semana anterior. (los alumnos que no tenéis arpa en casa, lo grabaremos en clase).

Ah, y si tenƩis trucos, consejos los podƩis escribir en los comentarios.

ĀæPor quĆ© practicar tĆ©cnica?

Nos dice mi amiga la RAE (Real Academia de la lengua EspaƱola) que tƩcnica es el conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte. TambiƩn se define tƩcnica como la habilidad para ejecutar cualquier cosa.

Aplicada al arpa, la técnica serÔ todo lo que nos de la capacidad de realizar cualquier movimiento que la obra musical requiera, por intrincado o acrobÔtico que sea, con nuestros dedos, brazos y pies, con agilidad y soltura. La técnica es lo que va a permitir que nos expresemos tal y como queramos: podemos tener ideas musicales muy buenas, pero si nuestros recursos técnicos para reproducirlas no funcionan, ”no podremos expresarlas! Imaginaos lo que sería querer decir algo importante y no poder porque no supiéramos como utilizar nuestras cuerdas vocales y nuestros labios y lengua para producir los sonidos adecuados con nuestra voz. ”Sería como estar encerrado!

Cuando tenemos una buena técnica, nuestros dedos hacen lo que nosotros queremos, no «lo que pueden» y tenemos un control total sobre cómo queremos tocar cada nota, con qué volumen, en qué momento preciso, con limpieza, con el timbre deseado. La técnica da alas a la mente, y cuando tocas una obra con una buena técnica sientes que todo se desliza como la seda y que estÔs apoyado en un pilar enorme que te da todo el sustento para tocar con agilidad, sin dificultad. Os aseguro que esta sensación es de libertad total, y cuando la sientes, es adictiva, siempre quieres volver a sentirte así cuando tocas.

Pero, si no me sale algo en una obra, practico ese movimiento/patrón concreto y ya estĆ”, ĀæNo?… Ā”Absolutamente no! Las diferentes tĆ©cnicas (intervalos, escalas, acordes) son complementarias, y todas ellas contribuyen a una mayor habilidad y estabilidad por lo que serĆ” mucho mĆ”s fĆ”cil hacer un movimiento o patrón concreto con nuestros dedos, si todas las tĆ©cnicas estĆ”n al mĆ”ximo nivel, que si sólo somos especialistas en una de ellas. Si yo fuera jugadora de baloncesto, practicarĆ­a tiros a canasta. En un partido real tengo que ocuparme de pensar en los rivales y va todo muy rĆ”pido, hay distracciones externas, etc. Necesito haber entrenado los movimientos y la mente para, en una milĆ©sima de segundo, ser capaz de analizar la situación y calibrar cómo voy a tirar para encestar. Si yo practico los tiros a puerta siempre desde un mismo punto, con el mismo balón, sólo estarĆ© preparada para tirar desde ahĆ­. En cambio, deberĆ­a practicar tiros desde diferentes Ć”ngulos y distancias, parada, en carrera, saltando, con balones diferentes, etc. Eso me darĆ” un amplio conocimiento de todos los factores que pueden influir en un tiro a canasta para que mi respuesta sea siempre lo mĆ”s acertada posible cuando debo lanzar durante un partido.

Eso mismo pasa cuando practicamos escalas, arpegios, armónicos, apagados, etc. Debo practicarlos en todos los registros del arpa, a diferentes velocidades, y dinĆ”micas, haciendo crescendo o diminuendo, con diferentes ritmos, acentos, escalas ascendentes, descendentes… en definitiva todas las posibilidades que se puedan presentar en una obra musical.

Como veis, cuando ejercitamos la técnica no hay tiempo para aburrirse, ya que hay que observar, escuchar, analizar, calibrar, y por último ejecutar. En realidad, ”es un trabajo bastante completo!

LĆ­mites

A veces estoy en clase y os oigo decir: No puedo, no me sale, NO SOY CAPAZ. Bueno, ojito a la expresión; como mínimo debería ir acompañada de un enorme signo de «peligro, manejar con cautela». Es increíble, las cosas que nos decimos a nosotros mismos.

Hay una frase que me gusta mucho: «Eres lo que piensas» y es que creo que es totalmente cierta. Si siempre pensamos cosas negativas, nuestra mente estÔ predispuesta a fijarse en todo lo negativo, y eso hace que pensemos que solo nos pasan cosas negativas y sigue y sigue. Lo bueno es que con lo positivo funciona igual. Al decirnos a nosotros mismos que no podemos, que no somos capaces, nos estamos poniendo una barrera enorme.

Veamos, si no eres capaz, si realmente no eres capaz, ya estÔ, se ha acabado. Has llegado al mÔximo que podías alcanzar en tu vida, no vas a llegar mÔs lejos que eso así que puedes pasar toda tu vida tocando piezas del nivel en el que estÔs cómodamente, pero también serÔ mÔs aburrido porque llegarÔ un momento en que se te acaben las opciones y cuando escuches piezas que te gustan no podrÔs tocarlas porque no fuiste capaz. Y ya estÔ, se ha acabado, entonces quizÔ también es mejor dejarlo del todo.

QuizÔ se os olvida que habéis sido capaces toda vuestra vida. En primero cuando os resultaba raro coger el arpa y terminÔsteis el curso tocando canciones con acordes. En cuarto cuando tuvistéis que empezar a usar los pedales y era un lío tremendo porque coordinar dos manos y dos pies (”y una cabeza!) es dificilísmo. La primera vez que os enfrentÔsteis a una obra de 10 pÔginas.

Estamos hechos para evolucionar, siempre yendo hacia adelante. Aprendemos a hablar, pero, ¿a que no conocéis a ningún adulto que hable como un bebé de dos años? Cuando somos pequeños hacemos un aprendizaje tremendo de la nada, instintivamente, para aprender a comunicarnos; pero no nos conformamos con que se nos entienda mÔs o menos, seguimos aprendiendo, construimos frases mÔs largas, con mÔs vocabulario, cuando somos mayores aprendemos a hablar con un lenguaje profesional, etc. Con el instrumento es lo mismo, los profesionales trabajamos para seguir mejorando cada día, es una de las virtudes de la música, que siempre te da espacio para crecer mÔs y mÔs como persona. Pero para eso hay que decir que sí, que puedo, que voy a ir mÔs allÔ.

¿Os habéis fijado en cómo a menudo ha habido gente a la que la vida les puso límites pero ellos pusieron empeño en superar sus dificultades y acabaron destacando y siendo excelentes? Es el caso de Beethoven que tuvo que luchar contra su sordera y el del guitarrista de jazz, Django Reinhardt, que perdió dos dedos en un incendio pero eso no le impidió convertirse en toda una referencia. Todas estas personas tenían la capacidad, igual que vosotros, pero lo mÔs importante de esta historia es que ellos lo sabían. Cuando alguien le dijo a Django que su vida como guitarrista había terminado, él no le creyó, porque él sabía que sí, que iba a poder. Es importante que aprendamos a comunicarnos con nosotros mismos correctamente, sin negatividad, sin juzgarnos, con amabilidad, y escoger cuidadosamente las palabras que usamos en esos diÔlogos internos.

Así que, por el poder que se me ha otorgado, destierro del mundo la expresión NO SOY CAPAZ y dicto una ley por la que queda terminantemente prohibido pronunciar esas palabras en el aula de arpa! Mejor hacedle caso a Carlos Salzedo que decía que no hay obras difíciles, sólo desconocidas.

Distracción. Parte 2.

El campo charro

Hoy hablaremos de todos esos pensamientos que irrumpen en nuestra mente cuando menos te lo esperas y hacen que dejemos de prestar atención a lo que estÔbamos haciendo. Estos pensamientos suelen ser cosas que tenemos pendientes como: «que no se me olvide hacer los deberes de matemÔticas para mañana»; o preocupaciones como: «¿y si suspendo el examen de historia?».

Hay algunos trucos para evitar este tipo de pensamientos que no he inventado yo, los he ido aprendiendo leyendo libros o en Internet. En el artĆ­culo anterior vimos maneras de impedir que el exterior entre en nuestra mente, ahora vamos a hacer al contrario: sacar todos esos pensamientos fuera para que no nos interrumpan.

Para las cosas pendientes lo mejor es tener una agenda o lista de tareas donde vamos apuntando todo. Es por eso que hacemos la lista de la compra: si yo tengo que recordarme cada media hora que debo comprar leche y brócoli, y esto, y aquello, eso estÔ ocupando mucho espacio en mis pensamientos, en cambio, si cada vez que se termina algún ingrediente lo apunto, no tengo que pensar mÔs en ello hasta que voy al supermercado con mi lista. Si ademÔs asignamos un momento concreto a lo que tenemos que hacer no nos estresarÔ el olvidarlo o no tener tiempo para hacerlo. Por ejemplo, seguro que os ha pasado que estÔis practicando y pensando todo el rato «tengo que hacer el trabajo de ciencias, no me va a dar tiempo». Pero si has puesto en tu agenda que vas a estudiar arpa de 5 a 6 y luego hacer el trabajo de 6:30 a 8:30, tú ya sabes qué vas a hacer y cuÔndo y eso elimina mucho estrés mental.

Para las preocupaciones, es un poquito mƔs complicado. No es posible tener cero preocupaciones, forma parte de la vida, pero sƭ podemos hacer algo para minimizar en lo posible la cantidad y la importancia que le demos. Se trata de analizar y clasificar esas preocupaciones. Lo podemos hacer escribiendo o simplemente de cabeza:

  • Hay que preguntarse si esa preocupación tiene fundamento, si tengo pruebas o no. Por ejemplo: Ā«si me olvido de devolverle la camiseta a mi mejor amiga seguro que se enfada conmigoĀ». No tengo pruebas que demuestren que eso ocurrirĆ”. Y si pienso cómo actuarĆ­a yo si fuera ella la que olvida devolverme algo, seguro que la perdonarĆ­a sin mĆ”s y no le darĆ­a importancia.
  • ĀæHay algo que yo pueda hacer? Si la respuesta es sĆ­, simplemente lo harĆ© o lo pondrĆ© en mi agenda para hacerlo cuando corresponda. Si la respuesta es no, entonces tendremos que intentar no darle mĆ”s vueltas.

Todo lo anterior se puede aplicar a la vida en general. Y, ¿Qué mÔs podemos hacer cuÔndo llega el momento de practicar? Sobre esto se han escrito miles y miles de palabras pero mi opinión es que cada persona tiene que encontrar su propia manera. Yo os voy a explicar algunas ideas a tener en cuenta:

  • Mientras practico, el hilo conductor de mi pensamiento debe ser la propia mĆŗsica. Yo, que soy castellana (ancha es Castilla), me imagino que el pensamiento es un camino largo y recto que en general sólo estĆ” rodeado de campo, y de vez en cuando aparece un sendero a uno u otro lado que nos lleva a otro sitio. La mĆŗsica es el camino principal, y los senderos son las preocupaciones. No pasa nada porque veamos el sendero, sólo no hay que dejarse llevar por Ć©l. QuizĆ” algunos de vosotros habĆ©is oĆ­do o leĆ­do sobre Mindfulness, que es una palabra muy de moda aunque simplemente significa algo tan viejo como estar a lo que estĆ”s haciendo. Muchas veces, se dice que en Mindfulness o meditación se deja la mente en blanco, pero eso, ”””es totalmente imposible!!!, la mente siempre necesita pensar en algo y lo que se hace en esas tĆ©cnicas es pensar en la respiración. Igualmente, es imposible que no aparezcan esas distracciones o senderos asĆ­ que no hay que enfadarse ni estresarse cuando ocurre, lo importante es dejarlo pasar rĆ”pidamente y seguir con lo que estĆ”bamos.
  • Para entrar en ese camino, al inicio de nuestra sesión de estudio es mejor empezar calentando con algo sencillo, asĆ­ tendremos unos minutos para empezar a conectar con el instrumento y calmar nuestra mente de todo lo anterior que estĆ”bamos haciendo. No es lo mismo empezar tocando, por ejemplo, unos arpegios o escalas lentamente, que son patrones perfectamente reconocibles y conocidos, que empezar con el pasaje mĆ”s complejo de la obra en el que tengo 3 voces y 4 cambios de pedales en un pulso. Seguramente podrĆ© practicar ese pasaje mucho mejor cuando haya permitido a mi mente alcanzar el punto de concentración plena.
  • Hay factores fĆ­sicos que influyen en la capacidad de concentración como dormir bien, no tener hambre ni estar muy lleno, o el cansancio, asĆ­ que en función de esto debemos organizar nuestras actividades diarias (cuando se puede). Alguna gente encuentra mĆ”s fĆ”cil concentrarse por la maƱana nada mĆ”s desayunar y hay otra que le va mejor por la tarde-noche. AsĆ­ que hay que aprovechar esas horas para hacer el trabajo que requiera una concentración mĆ”s profunda.
  • Hay dĆ­as que simplemente es demasiado difĆ­cil concentrarse por las razones que sean. En este caso yo recomiendo no tirar la toalla, porque si intentamos concentrarnos con toda nuestra intención y lo conseguimos, habremos fortalecido nuestra capacidad para concentrarnos. Y si probamos y vemos que realmente no funciona, podemos elegir practicar otra cosa que no nos suponga tanto esfuerzo, por ejemplo, en vez de intentar memorizar un pasaje en ese momento, quizĆ” podemos practicar las escalas de otra parte de la obra para cuidar el sonido. Una cosa que me gusta hacer en momentos asĆ­ es tocar una obra que ya conozco bien, porque asĆ­ conecto mĆ”s con el arpa, me recuerdo lo bonito que es tocar y lo bien que me lo paso y sirve para activar los canales de pensamiento que participan en la mĆŗsica. DespuĆ©s siempre encuentro mĆ”s fĆ”cil recorrer el camino de la concentración.

Y ahora una curiosidad: siempre que veo a músicos de los buenísimos/famosísimos tocando, todos ellos parece que murmuran e incluso a veces se les siente tararear. (bueno, ”los instrumentistas de viento no!) Para mí esa es la señal de que estÔn totalmente concentrados y creo que lo que murmuran son las notas porque estÔn cantando internamente la música. ”Ese es el grado de concentración al que yo aspiro!

Os animo a comentar aquí los problemas de concentración que tenéis o ideas que habéis puesto en prÔctica para mejorar la concentración.

Distracción

Ilustraciones de slothilda.com

En el último artículo hablé de la concentración. Como vimos en las definiciones, una parte importante de la concentración es evitar que la mente se distraiga, que se vaya por las nubes.

Vamos a ver dos tipos de distracciones y como lidiar con ellas:

  • Externas: todo aquello que nos rodea y capta nuestra atención. Por ejemplo, cuando estoy estudiando y mis gatos entran en la habitación como un torbellino peleĆ”ndose. O por ejemplo, los ruidos.
  • Internas: Nuestros propios pensamientos, planes, preocupaciones, que aparecen en cualquier situación y cuando menos te lo esperas.

Con las distracciones externas es sencillo, sólo hay que eliminarlas. Por ejemplo, si yo cierro la puerta mientras estudio, mis gatos no podrÔn entrar.

Una vez participĆ© en una investigación universitaria de un amigo; querĆ­an medir el nivel de estrĆ©s que producĆ­an los ruidos ambientales y fue muy interesante. Primero te daban una hoja con preguntas sencillas que todo el mundo sabe, como palabras o multiplicaciones, y la respondĆ­as en silencio. DespuĆ©s, te daban las mismas preguntas pero mientras contestabas tenĆ­as unos auriculares puestos en los que sonaba ruido ambiental: el ruido del trĆ”fico en hora punta, el de una cafeterĆ­a abarrotada…y os aseguro que fue bastante difĆ­cil contestar toda la hoja de preguntas incluso cuando las habĆ­a contestado bien 10 minutos antes. AdemĆ”s tardĆ© mĆ”s tiempo en completar la tarea. Por eso, como ya mencionamos en algĆŗn otro artĆ­culo, es esencial crear un ambiente de estudio que permita a nuestro cerebro estar lo mĆ”s relajado posible para que pueda prestar atención a lo que estamos haciendo. Esto es clave en el proceso de aprendizaje y memorización. Os dejo el enlace al artĆ­culo mencionado por si no lo leĆ­steis en su momento o querĆ©is repasarlo: https://vidadearpista.home.blog/2019/10/30/herramientas-imprescindibles/

Pero, ¿Sabéis lo mejor? Que una vez aprendidas las obras, podemos usar las distracciones para prepararnos para las actuaciones. Recuerdo uno de mis primeros conciertos cuando tenía 16 años, en la iglesia de mi pueblo, estaba nerviosísima ya desde el día anterior y recuerdo perfectamente cómo cuando iba a empezar a tocar oía muchísimos ruidos del público, y ademÔs se oían como si hubiera 25 altavoces amplificÔndolos. En realidad, el público era muy educado y estaban todos en silencio pero mi estado de alerta me hacía percibirlo todo exageradamente. Hoy en día, cuando estoy en el escenario ”no me entero de nada! Eso es porque durante mucho tiempo he usado todas esas distracciones para entrenarme en mantener mi mente en la música. Para ello podemos:

  • Tocar para nuestra familia y amigos simulando un concierto real.
  • Grabarnos tocando (en esta nos estamos volviendo expertos gracias a la cuarentena šŸ˜‰).
  • Pedir a nuestros hermanos que nos distraigan a propósito, haciĆ©ndonos caras y bailando a nuestro alrededor, cantando a voces…
  • Si la canción que tocas estĆ” en Do mayor, tócala en do menor o un tono por encima o por debajo.
  • El otro dĆ­a escuchĆ© una entrevista a una profesora de viola (Molly Gebrian, tambiĆ©n especialista en neurociencias) que pone una grabación de la pieza que estĆ© trabajando, la deja sonar durante unos cuantos compases y despuĆ©s empieza a tocar ella sin parar la grabación. Yo no lo he probado nunca, pero lo voy a hacer porque Ā”Suena divertido!
  • Cambiar el arpa de sitio, por ejemplo a otra habitación.
  • Tocar en diferentes momentos del dĆ­a, no a la hora que estamos acostumbrados

Por supuesto, cuantos mÔs trucos pongamos en prÔctica, mejor sabremos lo que funciona para nosotros y lo que no. Lo ideal es tener una gran variedad de recursos y si los usamos regularmente nuestra concentración se verÔ fortalecida y estaremos preparados para el éxito.

La próxima semana la dedicaré a las distracciones internas. No dejéis de poner en prÔctica todos estas ideas y si os apetece nos contÔis aquí cómo ha ido.

Concentración

Ah, esa gran palabra, que todos hemos oĆ­do con frecuencia. Nos dicen los profesores, los padres, que tenemos que concentrarnos para aprobar, para aprender mejor las lecciones, para meter canastas cuando jugamos con los amigos al baloncesto…

Veamos, ¿Qué es la concentración? El diccionario dice que es la acción por la que nos centramos. Centrarse, nos dice también el diccionario, es dirigir el interés o la atención hacia algo concreto. En inglés se dice focus, que es poner el foco sobre algo. Y ademÔs lo opuesto a concentración es distracción, que significa cosa que atrae la atención apartÔndola de aquello a que estÔ aplicada.

Las palabras que yo destacaría aquí son dirigir y apartar. Dirigir porque la concentración es algo que hacemos conscientemente, no es algo espontÔneo que surge de la nada. Y apartar porque parte de la concentración se hace resistiendo a esos pensamientos que nos vienen de repente y que quieren apartarnos de lo que estamos haciendo.

¿Y esto cómo se hace? Pues vamos a poner el foco sobre esto y lo vamos a alumbrar bien para verlo todo claro:

Cuando hacemos cualquier cosa, debemos pensar en lo que estamos haciendo: ponerme los zapatos, hacer la cama, etc. si no, puede que acabe con los zapatos en el pie que no es o con la almohada en el suelo. Lo mismo pasa cuando practicamos, si estamos pensando en el bocadillo que voy a merendar, es bastante probable que lo que toque no sea lo que estÔ escrito en la partitura, y eso me llevarÔ a pensar «no me ha salido, esto no se me da bien, etc». Muchas veces pensamos que no somos capaces de tocar algo, que no tenemos las habilidades necesarias o la técnica, pero en realidad lo único que necesitamos es poner toda nuestra atención en ello. Es así de sencillo. Y lo mejor es que ”la concentración se practica!

Primero hay que elegir quƩ parte queremos practicar. Si nos ponemos a tocar la obra de principio a fin, lo que hacemos es pasear nuestra mente y nuestros dedos por la partitura, pero no estamos pensando en lo que hacemos. Puedo por ejemplo elegir un compƔs en el que siempre me paro.

Lo segundo es decidir qué es lo que necesita mejorar. ¿Es un pedal, una digitación, un salto entre dos acordes? Esto es muy importante, porque no se trata de tocar el compÔs 88 veces hasta que lo que sea que no funcionaba se arregle por sí mismo, se trata de que con toda nuestra intención, pensemos en esa cosa concreta, y así sólo tendremos que tocarlo unas cuantas veces. Cuando los profesores decimos que hay que tocar un pasaje 5-10 veces, no es un castigo, es precisamente para usar cada repetición de manera consciente, escuchando, colocando los dedos con precisión, atentos a cada nota y a cada movimiento que hacemos. Si en esas repeticiones te estÔs aburriendo, no lo estÔs haciendo bien. Si te concentras, no te sobrarÔ un segundo para distraerte en otros pensamientos.

Vamos al trabajo concreto. Por ejemplo, ayer estaba tocando una frase con 4 acordes, los tres primeros iguales y el cuarto cambia. Aquí la cosa parece fÔcil, como el último es diferente, tengo que poner mi atención ahí. Lo que pasó fue que estaba tan concentrada en el acorde diferente que al tocar, pasaba directamente del primero al último!!! Hay que pensar en todo lo que estamos tocando, poner nuestra mente en cada acorde y cuando estoy tocando el tercero anticiparme un poco para poder reaccionar al cambio a tiempo.

Otra cosa que seguro os suena: «me sale la parte difícil pero luego fallo en la parte que mejor me sé» Claro, has puesto toda tu atención en esa parte mÔs compleja y cuando llega la otra que te sabes muy bien te relajas, y tu atención se va a otra cosa. Nuestra atención debe ir pasando de una frase a la otra y seguir siempre adelante, no quedarnos pensando en la parte que ya hemos tocado. Esto también es bueno a la hora de afrontar obras largas, si yo voy pesando en una frase cada vez, lo llevaré mejor que si pienso que tengo 18 pÔginas por delante.

Ya os dicho como trabajar con concentración. ¿Y cómo se practica la concentración? Pues concentrÔndose. QuizÔ esperÔbais algún truco mÔgico o alguna fórmula especial, pero igual que ocurre con cualquier cosa de la vida cotidiana, lo mejor para aprender a hacer algo es hacerlo. Y si no, miradme a mí que llevo cinco días en casa poniéndome rulos para hacerme peinados de los años 50. El primer día me salió una patata de peinado y tardé mucho, pero hoy he tardado menos y el resultado ha sido aceptable. Estoy segura de que si lo hago con frecuencia en las próximas semanas, poco a poco iré mejorando y me quedarÔ cada vez mÔs bonito. Por eso es importantísimo que cuando estamos practicando no sólo practiquemos la música en sí, también debemos asegurarnos de que estamos practicando con nuestra mente puesta en la música. CuÔnto mÔs lo hagamos, menos esfuerzo nos costarÔ y cada vez seremos capaces de mantener la concentración por mÔs tiempo. Así cuando llegue el momento real de tocar ante el público, centrarnos en la música formarÔ parte de nuestra rutina y no tendremos que hacer un esfuerzo titÔnico para llevar a cabo la actuación.

¿Por qué competir?

Ahora que llega la próxima edición Arpaplus 2020 estoy dÔndole vueltas a las razones por las que nos animamos a competir y creo que esto puede ayudar a que algunos alumnos se atrevan a dar el paso para futuras ediciones y otras competiciones.

Apuntarse a un concurso muchas veces da miedo porque pensamos si vamos a estar a la altura respecto a otros concursantes, o lo que pueden pensar de mi quienes me conocen si no gano.

Pero hay muchas buenas razones para decidir participar en un concurso:

  • Tener una motivación para practicar. El hecho de tener una fecha concreta y un nĆŗmero determinado de obras nos ayuda a practicar porque lo estamos haciendo con una meta, y no simplemente porque sĆ­.
  • Conocernos mejor: la comparación con otros arpistas nunca es mala si observamos cómo tocan los demĆ”s para tener una referencia de en quĆ© punto estoy yo y a dónde quiero llegar. De nuevo, esto nos servirĆ” de motivación e inspiración.
  • AdemĆ”s puede ayudarnos a subir nuestra autoestima: si nunca has escuchado a otros alumnos de tu curso, puede que pienses que tĆŗ no vales. O lo contrario, para poner los pies en la tierra:si en tu conservatorio no tienes alumnos de tu curso quizĆ” tengas una visión poco realista de lo que haces y creas que eres Ā”el mejor arpista del mundo!.
  • Ā”Ganar un premio es chachi! Tener esta ambición tambiĆ©n motiva muchĆ­simo a la hora de practicar y estĆ” bien tener deseos que alcanzar. Siempre que no se tome como algo obligatorio: Ā«tengo que ganarĀ». Porque ganar no depende sólo de nosotros; hay muchos factores que no podemos controlar: aunque ese dĆ­a toquemos nuestro mejor concierto, puede que otro participante tambiĆ©n toque su mejor concierto o al jurado le gusten mĆ”s las obras que ha presentado otra persona, y si vamos pensando que tenemos que ganar, que es obligatorio, la decepción puede ser muy grande.
  • Ideas nuevas: escuchar a arpistas de tu curso, o de cursos superiores contribuye a que conozcamos mĆ”s repertorio e ideas musicales.
  • Hacer amigos.
  • Pasar un fin de semana con la familia arpĆ­stica.
  • AfĆ”n de superación: la competitividad mal entendida produce frustración y enfados, aunque sĆ­ hay algunos alumnos que ante una competición se crecen, pero lo ideal es querer ser mejor que uno mismo cada aƱo, crecer musicalmente de un aƱo a otro y no sólo para ser mejor que los demĆ”s.
  • Tener una oportunidad de compartir tu mĆŗsica con el pĆŗblico. Cuando nos subimos al escenario del concurso, si pensamos en hacer la mĆŗsica mĆ”s bonita de que somos capaces en ese momento y con nuestras habilidades actuales, habremos ganado seguro, porque haya premio o no, te irĆ”s a casa con la sensación de haber disfrutado y haber transmitido eso al pĆŗblico.
  • Conocer tus puntos dĆ©biles. Poder contar con los comentarios del jurado despuĆ©s del concurso es una información valiosĆ­sima para continuar mejorando.
  • Ā”Viajar!

Para mí, como profesora, el hecho de que hayÔis preparado un programa y estéis listos para presentarlo ante el público ya es todo un éxito, y podéis sentiros orgullosos del trabajo realizado. ””Enhorabuena y que disfrutéis en el escenario!!